Keeping Principles Before Personalities

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At some point in our childhood, most of us were taught the “Golden Rule” – Do unto others as you would have them do unto you. Or more simply put, treat others the way you want to be treated. But as we grow into adulthood and enter the dynamic and competitive world of work, how many of us leave our principles behind?  When emotions run strong, opinions vary, and the stakes get high, there is a principle we all must be mindful of: be soft on the people…hard on the problem. If we forget this principle, then we may enter those situations leading with our personality and that may prevent us from doing our best work.

Think about the last sales or team meeting you were in. When things got heated, or progress on topics stalled, did the strong personalities in the room simply take over, maybe leaving those who are less vocal or need more time to process information, behind?  Your personality without principle becomes a prison.  Your personality with principle becomes more of a platform.  Is your personality more of a prison or a platform?  Do you sharpen others up or do you dull others down?

Here are a couple of examples of dulling others down. Maybe you’ve had a leader or co-worker who only had time for, or patience with, someone whose title indicated they were at a higher level within the organization.  Or think about your own past behavior when meeting with a client for the first time. Did you focus more on the VP than on the others in the room? Because that VP, as the decision maker, was more important to you and could provide more benefit to you?

Putting principles before personalities means we treat everyone as an important person, whether we like them or not, and whether they’re like us or not. It means we lead with honesty, compassion, tolerance and patience toward everyone.  It means we are able to disagree with someone without dismissing them.  It means you can do things without interfering with things.  But here’s the deal.  We don’t have to be principle based and we can always go with our gut reactions and personality…as long as we are willing to accept the consequences.

Back when I was hiring sales teams, I made a habit of taking potential candidates out to dinner in a nice restaurant as the last part of the interview process. I didn’t really care what they wore, what they ate or what they drank. What I was interested in was how they treated the wait staff. Because how they treated the wait staff was a pretty reliable indicator as to how they would treat the supply guys, the finance staff, and others who were without title or without influence of benefit to them. You can always tell somebody’s character by the way they treat those they don’t need to treat well.  Principles before personalities.

Putting principles before personalities requires humility. It requires us to listen more to others and less to our ego.  Your ego is not your amigo.  It takes a brave person to tune down the volume of their ego and turn up the volume on their listening.  In life, it’s about being principled, being prepared, being skilled…and it is in that order.

“On matters of style, swim with the current. On matters of principle, stand like a rock.” – Thomas Jefferson

Clear eyes, full heart, can’t lose,
Marcel

Mantener Principios antes de Personalidades

En algún punto de nuestra niñez a la mayoría de nosotros nos enseñaron la “Regla de Oro” – Has a los demás lo que te gustaría que te hagan a ti. O de forma más sencilla, trata a los demás de la forma en que te gustaría ser tratado. Pero mientras crecemos a la edad adulta y entramos en la dinámica y el mundo competitivo del trabajo, ¿cuántos de nosotros dejamos nuestros principios de lado? Cuando las emociones afloran, las opiniones varían y las apuestas crecen, hay un principio que todos debemos tener en mente: ser suaves con las personas y duros con el problema. Si olvidamos este principio, tal vez podríamos entrar en las situaciones guiados por nuestra personalidad y eso podría prevenir que hagamos nuestro mejor trabajo.

Piensa en la última junta de ventas o de equipo en la que participaste. Cuando las cosas subieron de tono, o el progreso sobre los asuntos se atascó, ¿las fuertes personalidades presentes en el lugar simplemente tomaron el control, incluso dejando detrás a aquellos más callados o que necesitan más tiempo para procesar la información? Tu personalidad sin un principio se convierte en una prisión. Tu personalidad con un principio se convierte en una plataforma. ¿La tuya es una prisión o una plataforma? ¿Tiendes a sacar lo mejor de las personas o a opacarlas?

Aquí hay un par de ejemplos sobre opacar a los demás. Quizás tuviste un jefe o colega que únicamente tenía tiempo, o paciencia para, alguien cuyo título indicara que se encontraban en un nivel más alto dentro de la organización. O piensa en tus propias conductas pasadas al reunirte con un cliente por primera vez. ¿Te enfocaste más en el vicepresidente que en otras personas presentes en la sala? Debido a que ese VP, como tomador de decisión, ¿era más importante para ti y podría traerte mayores beneficios?

Mantener principios antes de personalidades significa que tratamos a todos como personas importantes, ya sea que nos agraden o no, o que nosotros les agrademos a ellos o no. Significa que nos guiamos con honestidad, compasión, tolerancia y paciencia hacia todos. Significa que somos capaces de estar en desacuerdo con alguien sin despedirlo. Significa que podemos hacer cosas sin interferir con ellas. Esta es la cuestión. No necesitamos basarnos en principios y guiarnos únicamente con nuestros instintos y personalidades…siempre y cuando seamos capaces de aceptar las consecuencias.

Cuando era responsable por contratar equipos de ventas, solía invitar a los candidatos potenciales a cenar a algún buen restaurante como parte del proceso de entrevista. Realmente no me importaba su forma de vestir o lo que hubieran pedido de comer o beber. Lo que realmente me interesaba era la forma en que trataban al personal. Debido a que la forma en que lo trataran era un indicador bastante confiable sobre la forma en que iban a tratar a la gente de producción, de finanzas, u otros que no tuvieran el título, la influencia o pudieran ser de beneficio para ellos. Siempre puedes decir cual es el carácter de alguien por la forma en que tratan a aquellos que no necesitan tratar bien. Principios antes de personalidades.

Colocar a los principios antes de la personalidad requiere humildad. Requiere que escuchemos más a los demás y menos a nuestro ego. Tu ego no es tu amigo. Se requiere ser una persona muy valiente para bajar el volumen de tu ego y subir el volumen de tu escucha. En la vida, se trata de basarse en principios, estar preparado y ser habilidoso…y precisamente en ese orden.

“En cuestiones de estilo, nada con la corriente. En cuestiones de principio, permanece como una roca.”  – Thomas Jefferson

 

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